En Bodegón Piedra Fluida nos encanta explicarles a nuestros clientes cómo hacemos nuestros caldos tinto, blanco y rosado.
Especialmente, éste último es uno de los vinos que más se emplean para maridar la gastronomía, sin embargo, es poco conocida su elaboración.
Algunas personas conocen el ritual de la vendimia, los tipos de vinos, pero muy pocos conocen cómo es el proceso de elaboración del vino rosado, muy fácil
de distinguir visualmente por su color, pero también confundido con el clarete.

 

El vino rosado es tan desconocido que incluso hay poca claridad sobre el origen histórico de este tipo de vino. Algunos consideran que fue el primer caldo que se elaboró, porque se prensaban y a los pocos días de la recogida de la cosecha obteniendo rápidamente el color rosado.
Lo que sí está claro es que su origen se encuentra en la región del sur de Francia, la Provénce, y que tras la II Guerra Mundial adquirió mayor fama.
Pasó de ser un vino rosado seco a ser medios dulces llegando a las masas.

 

Pero bien, ¿Cómo es el proceso?
En este espacio les vamos a enseñar cómo se hace el vino rosado, uno de los caldos que también tenemos en nuestra bodega.
El proceso es muy similar al que se realiza para obtener el vino blanco, pero la clave para obtener el vino rosado es el proceso de maceración.
Dicho de esta forma parece muy sencillo, no obstante, como supondrán requiere de conocimientos de enólogos para realizar todo el proceso de forma correcta
para obtener resultados óptimos.
Para su elaboración se emplean uvas tintas. En nuestra Bodega Piedra Fluida empleamos la uva listan negro (60%) y listan blanco (40%).
La primera es una uva de origen canario y que se adapta muy bien a la climatología, mientras que la segunda es una variedad de ciclo medio, apta para vinos jóvenes, pero cuando se cultiva en la zona adecuada también tiene buena capacidad de envejecimiento.

 

Ya tenemos la uva. Una vez hecha la vendimia pasamos al proceso de estrujado y despalillado a su llegada a la bodega. Se puede obtener el vino rosado mediante la técnica de prensado logrando un color más claro o mediante el sangrado consiguiendo vinos rosados más oscuros.

 

En Bodega Piedra Fluida a nuestro mosto se le realiza una clarificación estática por frío, y posteriormente se fermenta a temperatura de entre 17 y 19ºC en un depósito de acero inoxidable.
Las temperaturas de fermentación no deben superar los 25 o 26 grados para mantener todos los aromas primarios de la uva y haciendo
que el vino sea muy afrutado.

 

Después de la fermentación alcohólica las conservamos sobre sus lías finas durante unos meses. Una vez se comprueba el correcto resultado se procede al embotellado.