Gracias al portugués Fernando de Castro el vino llegó a Canarias en 1497.Ya José Viera y Clavijo reseñaba que las condiciones climatológicas y del terreno de las Islas favorecía este cultivo.

“Porque los terrenos secos, ligeros, pedregosos, areniscas, mezclados de lavas desmenuzadas, y que se levantan en cerros, lomas y laderas, son los que ordinariamente producen los mejores vinos, favorecidos por la reverberación oblicua de los rayos del sol, que suministra el calor para combinar los principios de la vegetación y exhalar la savia de las vides”

Desde el cultivo de las primeras vides hasta su comercialización con Inglaterra en 1519 apenas transcurrieron veintidós años. El éxito del vino canario entre los ingleses fue incrementándose, al mismo tiempo, que los propios navegantes ingleses mostraban un mayor interés por la comercialización de los vinos desde los puertos
canarios. El negocio era muy rentable para los ingleses quienes en el siglo XVII intentaron tener el monopolio del vino en Canarias.

El pirata inglés Robert Blake atacó Santa Cruz en un intento de controlar las exportaciones canarias, lo que le llevó a la muerte. A partir de entonces los canarios decidieron realizar la exportación a través de Sevilla, mientras que los británicos crearon la Compañía de Canarias con empleados ingleses con el fin de reducir los precios del vino. Toda una batalla comercial por los apreciados caldos canarios tanto en Europa como en América. 

El conflicto se recrudece desde 1663 hasta 1670 aproximadamente. Durante esos años la lucha por el control del vino hizo que los ingleses subieran los aranceles a los vinos canarios, les prohibieron su venta en algunas zonas del Caribe y Latinoamérica, mientras que los canarios llegaron incluso a derramar litros y litros de vino en las calles de Garachico, se destruyen almacenes ingleses y lo que provoca la salida de inversores ingleses de Canarias. Todo un conflicto que poco a poco se fue calmando. Sin embargo, los periodos de guerra, las plagas y pandemias afectaron enormemente a Canarias, provocando una crisis en el Archipiélago que le condujo a su vez a buscar otras salidas comerciales para superarlas.

Pese a esta etapa convulsa, el cultivo de la vid en las Islas ha pervivido con una viticultura heroica como la que realiza Bodega Piedra Fluida, y con una mejora en la calidad de los vinos que le ha permitido mantener su prestigio en el continente europeo y en gran parte del mundo. La tensión comercial ya es inexistente y la cordialidad ha permitido que los bodegueros canarios vuelvan a expandirse. 

Desde nuestra modesta Bodega situada en el municipio de La Orotava miramos también a lo lejos, ya nuestros caldos tintos, rosados y blancos han sido degustado por comensales británicos, alemanes, nórdicos que se han sentado en la mesa de algunos restaurantes de Tenerife, y han quedado prendados por su sabor, su aroma, su color, su intensidad. Pronto comenzará nuestra expansión internacional. Atentos.