Desde que, en 1947, el portugués Fernando de Castro plantara la primera viña en Tenerife, atraído por la fertilidad de los suelos volcánicos, la vid ha formado parte del entorno natural, económico y social de la isla. La variedad de vinos en Tenerife es amplia tinto maceración, tinto de barrica, blancos, blancos afrutados, entre otros. Pero, en el norte de Tenerife, destacan los caldos de vino tinto, si bien es cierto, los bodegueros de esta zona de la isla también obtienen una rica producción de vinos blancos y rosados, que poco desmerecen al de otras zonas de la isla.

Tenerife cuenta en la actualidad con seis denominaciones de Orígenes, una de ellas es, la Denominación de Origen Protegida Islas Canarias, a la cual pertenece la bodega Piedra Fluida. El reconocimiento de esta denominación del norte de la isla se debe especialmente a los vinos tintos frescos y ligeros.

Los vinos tintos tradicionales están elaborados de uva Listan Negro y Negramoll Negro, uvas que forman parte del paisaje de Santa Úrsula, Santa Cruz, Tacoronte, La Victoria de Acentejo, San Cristóbal de La Laguna, El Rosario, Tegueste, El Sauzal, y del Valle de La Orotava, enclave de nuestra Bodega. En ambos casos, este tipo de uva se adapta perfectamente a las condiciones de la viticultura heroica de la comarca, por lo general en terreno abrupto, escalonado, entre los 500-600 metros de altitud.

El suelo volcánico de las Islas aporta componentes minerales a las distintas variedades viníferas adaptadas. Debido a esto, los vinos presentan sabores minerovolcánicos característicos. Los caldos que se obtienen en esta zona del norte de Tenerife son por lo general jóvenes y presentan un color rojo picota con tonos violáceos, de capa media-alta, con aromas limpios, afrutados, notas herbáceas, minerales de intensidad variable. Son unos vinos con buena estructura y equilibrio de matices, sabrosas y moderadamente tánica. El postgusto es persistente y afrutado.

Después de la vendimia se produce la liberación del mosto, se despalilla y estruja ligeramente la uva, posteriormente se deposita el mosto en cubas para el asentamiento de las madres. Antes de realizarse el embotellamiento, se realiza el proceso de clarificación, filtración y tipificación. Si se quiere obtener un vino de crianza se dejará el vino en barrica de madera, en caso contrario se procederá al embotellamiento para su posterior consumo.

La población de Tenerife valora los vinos tintos de esta zona por su calidad. No es extraño encontrar entre las recomendaciones gastronómicas que se realizan a los propios residentes y extranjeros que nos visitan cada año, el acompañamiento del vino tinto a la comida tradicional canaria, especialmente con carnes de cabra o conejo. Ahora que conoce un poco más del vino tinto de nuestra tierra, le invitamos a que disfrute de él, solo o en la mejor compañía.